Mi Abuela Josefina

Si quiero llegar a ser algo parecido a un escritor debo comenzar por escribir de lo que sea, así que aquí estoy… Sin una puta idea de como hacerlo…

No estoy muy seguro del porque me gustan tanto las palabras impregnadas en cualquier lado, pero creo que gran parte se debe a mi abuela Josefina, y es por eso que escribiré acerca de ella esta vez.

En algún instante de la infancia los ojos como si fueran cámaras comienzan a grabar, y es entonces para mi, el momento en que nacen los recuerdos, en mis primeros rollos siempre esta ella, lo primero que recuerdo es estar enredado entre sus talones, mientras ella prepara algo para mi tío Alexander y trata de mantenerme a mi entretenido, recuerdo su risa, y recuerdo también el regaño de mi tío: “Kevin deje a su abuela tranquila que ella esta cansada”, y claro que lo estaba… entonces la cámara se apaga, y comienza a grabar días después, en una iglesia, alguien me lleva alzado mientras hacemos fila, justo al final mi abuela llora desbordada, mientras mi tío descansa en un ataúd, tiempo después entendería todo.

Mis primeros años de vida la tuve siempre cerca mío, vivía a 50 metros de la casa de mis papás, solo tenia que cruzar un potrero y brincarme un riachuelo para llegar hasta su casa, ella me cuidaba gran parte del tiempo cuando mis viejos tenían que trabajar, recuerdo que me gustaba mucho pasar el rato ahí, ella me cuidaba con amor, me hacia agua dulce , gallo pinto con huevos pateados, y las tortillas palmeadas mas perfectas del mundo. Siempre estaba pendiente de mi, y me escuchaba a pesar de ser un chamaco, recuerdo después de almuerzo verla por las tardes( En las que no tenia visitas, por que mi abuela la mayoría del tiempo tenia visitas de la mitad del pueblo)sentada en la mesa, en la silla que daba frente a la ventana con todo aquel gran paisaje y con un lapicero y cuaderno a rayas, escribiendo poesía…

Una de esas tantas tardes de verano, le pregunte si me dejaba ver la tele, una tele que estaba sólita en la sala en medio de los sillones, me dijo que si, así que yo feliz encendí aquel cajón negro y comencé a ver mis fábulas favoritas, todo iba bien, hasta que de un momento a otro, cayó un rayo en seco tan fuerte que hizo estremecerse a todo el Invu de San Luis, mi abuela estaba en la cocina y salió corriendo y gritando a buscarme, me agarro del brazo y me llevo al cuarto, nos hincamos frente un crucifijo y comenzamos a rezar, estaba tan asustada, oraba por mis tíos y toda la familia, le pedía a Dios que estuvieran sanos y salvos, mientras yo solo tenia en mente un pensamiento y que convertí en petición:”Dios que por favor el tele no se haya quemado”, pero ya era muy tarde, el tele casi nuevo estaba tostado, después de eso fue a parar una vez cada año al mecánico y yo siempre me sentí culpable.

Cuando tenia siete años, nos fuimos de San Luis, hacia Tilarán, parte difícil de mudarse era que no tendría a mi abuela cerca, justo antes de irnos, ella llego en medio de los cipreses, con una bolsa llena de confites, y si mal no recuerdo con los ojos algo mojados, me dio un beso y se despidió.

Viviendo lejos y cuando pusieron teléfonos hablamos de vez en cuando, además cada vez que cumplía este servidor, sonaba el timbre y del otro lado del teléfono se escuchaba su vocecita cantando y mandando los mejores deseos.

Siempre íbamos a visitarla, a mi me encantaba, pasamos la mayoría de sus cumpleaños a su lado, los 15 de agosto y eso si TODAS las navidades juntos como nos enseño, en familia reunidos.

No caben tantos recuerdos en unas lineas, y todo el mundo tendrá muchas cosas mejores que contar.

Pero quiero continuar…

Pasaron los años, y mi abuela fue víctima del cáncer, fueron tiempos difíciles, muy difíciles, pero particularmente quiero describir algunas cosas que me dejaron marcado.

Como por ejemplo que en medio de la enfermedad, un día mi abuela decidió querer ir a visitarnos a nuestra casa en Tilarán, yo recién había terminado la Universidad, así que estaba en mi casa, y fui por ella a Monteverde, estuvo tres días. Este ultimo día nos dijo que ya quería regresarse que tenia que ir al doctor, así que mientras mi viejos se alistaban , yo esperaba sentado frente a mi monitor. De repente escuche que mi abuela lloraba, mi viejo fue de inmediato hasta ella, y le pregunto que le pasaba, todo se puso en silencio en ese instante, y entonces se escucho su voz desnuda ,en medio de una tormenta de sentimientos, le dijo muchas cosas a mi tata, pero una mas fuerte que todas las demás: ”Yo se que yo me voy a morir, pero eso no es lo que a mi me duele, a mi lo que me duele es dejarlos a ustedes solos, quien los va a cuidar”, esa frase me dejo inmóvil y en shock justo como aquel viejo rayo frente al televisor, solo que estaba vez el que se quemaba por dentro era yo.

Esa misma tarde le escribiría un poema, que gracias el cielo, ella llego a leer…

Dos meses antes de partir, una tarde lleve a mis abuelos maternos a visitarla, pasamos la tarde junto los cuatro, charlando y riendo, en la sala de la antigua casa donde yo me crié, ella les contaba a mis abuelos de mis travesuras de pequeño y de las tonteras que decía y se echaba a reír. Antes de irnos, me hinque frente al sillón donde ella estaba sentada con una cobija alrededor, la abrace, otra vez comenzó a llorar, me dijo que me quería y que me cuidara siempre, me dio un beso en la frente, yo no aguante y salí corriendo…

Quince o veinte dos días antes, cuando ya ella se encontraba sumamente mal, fui a cuidarla en la noche, lo que debía de hacer era estar pendiente de ella, en todo momento , llevarle lo que necesitara y ayudarla a ir al baño. Así que lleve mi computadora, puse un colchón justo al frente de su cuarto y me senté ahí, le advertí que bajo ninguna circunstancia se levantara sola, que me hablara primero, puse un concierto de Sabina y Serrat bien bajito hasta que acabo, la noche estaba calmada y ella dormida, yo seguía pendiente,de repente en mitad de la madrugada mis ojos se cerraron, y cuando mi di cuenta , ella se había levantado y caminaba hacia al baño, nunca pude entender como tenia la fuerza para levantarse sin ayuda, salí corriendo asustado a sostenerla y esto fue lo que me dijo”Kevincito deje de estar preocupándose por mi, usted debe estar todo cansado vaya a dormir”, así es, ahí estaba mi abuela, en sus últimos momentos preocupada por sus nietos.

Los siguientes días fueron difíciles, la ultima tarde con ella, todos estábamos ahí, toda la familia, recuerdo estar con mi viejo y ella, por ahí de las dos de la tarde, yo le sostenía las manos y me fijaba en como coincidían con las mías, sus manos eran delgadas y pecosas, iguales a las mias. Después de ese momento, salí un rato, me tire en el potrero que cruzaba para irla a ver de chiquitillo, y comencé a ver pasar recuerdos como si fueran las nubes en el cielo. Justo antes de las cinco de la tarde mi viejo me llamo, parecía que era momento de despedirse.

Y así fue… Mi abuela se despidió esa tarde, en ese momento , rodeada de amor frente a nosotros su familia, se despidió en la casa que era mi casa de pequeño, se despidió en el cuarto que era el cuarto de mi hermano y yo, mi abuela se despidió una tarde hermosa un 15 de Junio, el día de mi cumpleaños.

Al salir del cuarto, estalle a llorar, mi viejo me abrazo, y me dijo ”Recuerde esto, que es el mejor regalo de cumpleaños que jamas le podrán dar”, hasta el día de hoy le doy vueltas a esa frase…

Mi abuela fue una gran mujer, una de las mas grandes que he conocido, siempre llenar de amor y poesía, amo a sus hijos y familia mas que a nada en el mundo, y eso quedo demostrado en cada acción y pensamiento hasta el ultimo día de su vida.Los que la conocieron lo saben y yo se que ella siempre sera una leyenda en muchas partes, sera digna de anécdotas y recuerdos hermosos.

Yo siempre me la encuentro, de distintas maneras, en atardeceres, en los arboles altos, en las hojas secas que se levantan en el aire y vuelan como si fueran pájaros, en las canciones de Iglesias,Perales y Malpais, en las tardes de abril y marzo,en las pinturas de mi tío, en las navidades, en sueños, en los abrazos a mis tíos, en los abrazos a mi tía, en la unión y amor de mi familia, y a mis abuelos, en el amor de mi mamá, y en todo lo que es y hace mi papá.

Pero sobre todo me la encuentro en sus versos, y entonces mi cámara comienza a reproducir su imagen frente a mis ojos, la imagen de aquella frágil mujer de hierro , sentada en aquella mesa, junto la ventana escribiendo con amor en su cuaderno a rayas poesía, luego sonrió, veo al cielo y luego bajo la mirada y veo mis manos, y entonces, me doy cuenta de su herencia…